Síndrome de depresión post-vacacional
Estar de vacaciones en cualquier lugar se asocia generalmente a descanso, relax, paz, felicidad, interrupción de la vida cotidiana, aflojamiento de las costumbres y de la moral, etc. El hombre en estas circunstancias tan distintas a la cotidianeidad del trabajo parece disfrutar del paraíso perdido. Por eso, la vuelta al trabajo y todo lo que ello conlleva (prisas, cansancio, atascos, ruidos, rutina, presiones laborales, estrés, etc.) se hace especialmente difícil (a veces muy cuesta arriba) después del período estival de vacaciones. Millones de personas regresan de nuevo a las rutinas de las grandes ciudades.
Se trata de la «depresión postvacacional» que viene delimitada por una reactividad psicológica caracterizada por hastío y cansancio, desencanto, inhibición, anhedonia, tristeza, malestar general, ansiedad, fobia social, etc. Un problema transitorio que puede realmente convertirse en algo más preocupante.
El «síndrome postvacacional» no está descrito como tal en ninguna categoría diagnóstica, por eso en estos primeros días de vuelta al trabajo, en los que nos encontramos «perdidos», «nerviosos», «ansiosos», «confusos», «agresivos», etc., constituyen una reacción de adaptación, un mecanismo de defensa y adaptación brusca que genera una respuesta psicobiológica de predominio nervioso simpaticotónico que ocasionan de modo temporal vasoconstricción, taquicardia, temblor, sudoración, nerviosismo, ansiedad, etc.
En esta situaciones muchas son las razones por las que podemos recurrir a la comida, en primer lugar puede ser que sea para afrontar la ansiedad y el cansancio y, en segundo lugar, compromisos con familiares y amistades. Por esos motivos, abusar de los alimentos puede ser una gran problema y hay que estar en alerta.
Para aliviar esta situación podemos empezar a realizar los siguiente:
- Debemos procurar que los primeros días de la vuelta al trabajo sean muy agradables.
- Es necesario huir del «atasco» monumental de proyectos y trabajos adicionales.
- Introducir cambios progresivos en el ritmo y rendimiento laboral, superando el colapso de los primeros días del trabajo, siendo fundamentalmente positivo (tengo un trabajo, es maravilloso, estoy satisfecho, voy a mejorar, etc.).
- Evitar pensamientos negativos y potenciando hábitos positivos adquiridos durante las vacaciones (comunicación, diversión, ocio, risa y sentido del humor a raudales, deporte, etc.).
- Huir de excesos de compromisos.
- Planificarnos actividades agradables.
- Estructurar un horario de comidas y un plan dietético saludable y variado.
- Recurrir a profesionales .



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