Una de nuestras preocupaciones es saber si el horario de nuestra comida influye en nuestro peso corporal. En el programa de esta semana, analizamos un artículo que revela muchos datos interesantes.
En la revisión científica de la revista Nutrients titulado Timing of Breakfast, Lunch, and Dinner. Effects on Obesity and Metabolic Risk de Jesús López-Minguez, Purificación Gómez-Abellan y Marta Garaulet (2019) resumen los principales avances en esta área.
Desde el primer lugar, tenemos que tenemos claro que es importante la obesidad es una enfermedad que intervienen múltiples variables, y como veremos en este artículo, el horario de la comida puede influir. Sin embargo, no hay que restarle importancia a otros factores como el consumo de alimentos. Lo que comemos sigue siendo muy importante, y no podemos caer en la tentación de abusar de los alimentos en el mejor horario.
Con respecto el horario de la comida conocemos que la comida tardía (después de la tres de la tarde) parece estar relacionada con la dificultad de perder peso. Esta ingesta disminuye la tolerancia de la glucosa, el gasto energético en reposo, la oxidación de carbohidratos y la diversidad de la microbiota en comparación con la ingesta temprana.
Entre las variables que influyen en la cena, se encuentra la melatonina. La melatonina es una hormona conocida por su papel central en el sistema circadiano como señal de la noche biológica. En los resultados presentados de 40 mujeres con obesidad, aquellos sujetos que cenaron dentro de las 2,5 horas en su hora habitual de dormir, en presencia de niveles altos de melatonina, tuvieron una disminución en la tolerancia a la glucosa. Otra de las variables a tener en cuenta son los cronotipos tardíos, aquellas personas que tienden a comer durante la noche, tienen un mayor riesgo de alteraciones metabólicas. En concreto, la probabilidad de padecer obesidad aumenta cinco veces en comparación con los cronotipos matutinos.



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